¿Cómo prevenir los incendios forestales y proteger la salud de la comunidad?
Detrás de la imagen del rayo que enciende el bosque hay una realidad muy distinta: la inmensa mayoría de los incendios forestales los provocamos nosotros mismos, lo que significa que también está en nuestras manos evitarlos.
Cuando pensamos en el origen de un incendio forestal, es fácil imaginar una tormenta eléctrica o una chispa producida por la naturaleza. Sin embargo, los datos cuentan otra historia: un estudio centrado en Europa encontró que el 97,5% de los incendios forestales entre los años 2000 y 2016 tuvieron un origen relacionado con la actividad humana, y cifras similares —entre el 80% y el 95%— se repiten en informes de distintas regiones del mundo. Es decir, hablar de prevención de incendios forestales es hablar, sobre todo, de comportamiento humano: una colilla mal apagada, una quema agrícola sin control, una fogata abandonada o una chispa de maquinaria son, con enorme frecuencia, la verdadera causa detrás del desastre.
¿Por qué es tan importante insistir en esto? Porque cambia por completo la manera en que debemos enfocar la prevención: si la mayoría de los incendios los origina una persona, entonces la educación comunitaria y los hábitos cotidianos tienen un peso mucho mayor del que solemos reconocerles.
El humo, un riesgo para la salud que llega más allá del bosque
Aunado a lo anterior, hay una consecuencia de los incendios forestales que rara vez se explica con suficiente claridad: el humo. Un metaanálisis que incluyó datos de más de 124 millones de personas encontró que la exposición a partículas finas (PM2.5) provenientes del humo de incendios forestales se asocia de forma consistente con un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas y con más hospitalizaciones y visitas a urgencias por enfermedades respiratorias. Los niños, las personas mayores de 65 años y quienes ya viven con asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica son los grupos más vulnerables: algunos estudios documentan aumentos de más del 30% en las consultas pediátricas por asma durante los episodios de humo intenso.
Es así como un incendio forestal no solo destruye el lugar donde ocurre, sino que su humo puede afectar la salud de comunidades enteras a cientos de kilómetros de distancia, mucho después de que las llamas ya se apagaron.
Lo que sí funciona: la zona de ignición de la vivienda
¿Y qué puede hacer realmente una familia o una comunidad para reducir este riesgo? La investigación del científico forestal Jack Cohen, del Servicio Forestal de Estados Unidos, cambió la forma de entender la prevención: sus estudios mostraron que las viviendas no suelen incendiarse por el contacto directo con el frente de fuego, sino por las brasas y pavesas que el viento transporta con anticipación, a veces desde más de un kilómetro de distancia. Por esta razón, mantener una "zona de ignición" despejada en los primeros 30 a 100 pies alrededor de la vivienda —sin acumulación de hojas secas, leña o vegetación inflamable— es, según revisiones especializadas, una de las medidas más efectivas para evitar que una casa se incendie, incluso cuando el fuego forestal nunca llega a tocarla directamente.
Prevención comunitaria: más allá de la vivienda individual
Sin embargo, ninguna medida individual es suficiente si no se acompaña de una gestión responsable del territorio. La Organización Panamericana de la Salud señala que factores como la sequía prolongada, las altas temperaturas y el manejo forestal inadecuado se combinan con el factor humano para crear las condiciones que permiten que un pequeño foco se convierta en un incendio de grandes proporciones. Es decir, la prevención efectiva combina la responsabilidad individual —cómo manejamos el fuego en el campo, en las quemas agrícolas o en actividades recreativas— con políticas públicas de gestión del combustible vegetal y de ordenamiento del territorio en las zonas de interfaz entre lo urbano y lo forestal.
Prevenir los incendios forestales no depende únicamente de los bomberos ni de la lluvia: depende, en su inmensa mayoría, de decisiones humanas cotidianas que sí podemos cambiar. Hablar de esto en la comunidad, enseñar el manejo responsable del fuego y preparar nuestras viviendas es la forma más efectiva de proteger tanto el bosque como la salud de quienes vivimos cerca de él.
Recomendaciones prácticas
- Nunca deje fogatas encendidas o sin supervisión, y apáguelas por completo con agua, nunca solo con tierra.
- Apague por completo los cigarrillos antes de desecharlos; nunca los arroje desde un vehículo o en zonas con vegetación seca.
- Evite quemas agrícolas o de residuos en días de viento fuerte o alerta de riesgo, y siempre con supervisión y permisos correspondientes.
- Mantenga despejados de vegetación seca y materiales inflamables los primeros metros alrededor de su vivienda.
- Revise que el uso de maquinaria agrícola o forestal no genere chispas cerca de vegetación seca.
- Durante episodios de humo, permanezca en interiores y limite el esfuerzo físico al aire libre, especialmente si tiene una condición respiratoria o cardiovascular.
- Reporte de inmediato cualquier foco de incendio a las autoridades y participe en las campañas de prevención de su comunidad.
Bibliografía
- Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS). Incendios Forestales. Disponible en: paho.org/es/temas/incendios-forestales
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Incendios forestales y salud. Disponible en: who.int/es/news-room/fact-sheets
- Associations of wildfire-derived particulate matter with hospitalization, emergency department visits and mortality: A systematic review and meta-analysis. PubMed. 2025. Disponible en: pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40020860
- Aguilera R, et al. Impacts of Fine Particulate Matter From Wildfire Smoke on Respiratory and Cardiovascular Health in California. PubMed. Disponible en: pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35795228
- Epidemiological and Clinical Evidence on the Association Between Wildfire PM2.5 and Pulmonary Health Outcomes. PMC. Disponible en: ncbi.nlm.nih.gov/pmc/PMC12476873
- Cohen JD. Preventing disaster: home ignitability in the wildland-urban interface. Journal of Forestry. 2000;98(3):15-21. Referenciado en: sbcc.wa.gov
- Gibbons P, et al. Land management practices associated with house loss in wildfires. PLoS ONE. 2012;7(1):e29212. Disponible en: johnmuirproject.org

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