¿Qué sirve y qué no sirve hacer durante un terremoto, según la evidencia científica?
Cadenas de mensajes, consejos de la abuela y videos virales compiten con décadas de estudios epidemiológicos sobre cómo se producen realmente las lesiones en un sismo. No siempre coinciden, y esa diferencia puede costar vidas.
Cada vez que ocurre un terremoto de gran magnitud, junto con las noticias reaparecen los mismos consejos de siempre, repetidos de boca en boca desde hace generaciones. El problema es que buena parte de esa sabiduría popular nunca fue puesta a prueba con datos reales, mientras que la ciencia de la epidemiología de desastres sí ha estudiado, sismo tras sismo, dónde estaban las personas, qué hicieron y qué terminó lesionándolas o salvándolas. Es así como hoy podemos separar, con bastante certeza, lo que sirve de lo que no.
¿Y por dónde empieza esta evidencia? Por una pregunta básica: ¿qué es lo que realmente lesiona a las personas durante un sismo? Un análisis de 74 estudios sobre lesiones en terremotos, publicado en una revista científica internacional, encontró que las fracturas, las lesiones de tejidos blandos y el aplastamiento son los tipos de daño más frecuentes en los pacientes hospitalizados. Y un estudio de casos y controles realizado tras el terremoto de Northridge, California, en 1994, mostró que las personas mayores de 65 años tenían casi tres veces más riesgo de lesión, y las mujeres, 2,4 veces más riesgo que los hombres. Es decir, la mayoría de las lesiones no vienen del colapso total del edificio, sino de objetos que caen, golpean o hacen tropezar a las personas dentro de él.
Sí sirve: agacharse, cubrirse y sujetarse
Respaldado por la evidencia
La recomendación oficial de organismos como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el Servicio Geológico de Estados Unidos es clara: agacharse hasta apoyarse en manos y rodillas, cubrirse la cabeza y el cuello bajo un mueble resistente y sujetarse a él hasta que termine el movimiento. Tiene sentido a la luz de los datos: si la mayoría de las lesiones provienen de objetos que caen o vuelan, protegerse bajo un mueble reduce directamente la probabilidad de ser golpeado por ellos, mientras que agacharse evita ser derribado por la sacudida.
No sirve: el llamado "triángulo de la vida"
Desmentido por expertos
Aunado a lo anterior, es necesario hablar de un mito que circula desde los años noventa en cadenas de correo y redes sociales: el "triángulo de la vida", que sugiere acostarse junto a un mueble grande en lugar de cubrirse bajo él, asumiendo que el edificio siempre colapsará por completo. Su creador nunca sometió esta idea a pruebas científicas reales; su supuesta demostración consistió en derribar columnas con maquinaria pesada, no en simular el movimiento lateral real de un sismo. Organizaciones especializadas en investigación sobre terremotos han señalado que sus afirmaciones carecen de respaldo, y que en países como Estados Unidos, donde los códigos de construcción reducen el riesgo de colapso total, la mayoría de las lesiones y muertes provienen de objetos que caen, no de edificios que se derrumban por completo. Por esta razón, el consenso científico y de los equipos de rescate internacionales sigue respaldando agacharse, cubrirse y sujetarse como la medida más segura.
No sirve (ya): pararse bajo el marco de la puerta
Consejo desactualizado
Este consejo tiene una explicación histórica: en las casas antiguas de adobe, el marco de la puerta era, en efecto, la parte más reforzada de la estructura. Pero en la construcción moderna ya no es así, y los marcos de puerta no ofrecen mayor protección que el resto de la vivienda frente a objetos que caen. Peor aún, quedarse de pie en un marco de puerta expone a la persona a ser golpeada por la puerta misma si se mueve violentamente, o a perder el equilibrio durante la sacudida.
Un caso especial: si el sismo lo sorprende en la cama
¿Qué hacer si el terremoto ocurre de noche? Aquí la evidencia matiza la regla general. Un estudio sobre los factores de riesgo de lesiones moderadas y graves en el terremoto de Northridge encontró que salir de la cama para buscar refugio se asoció con mayor riesgo de lesión que permanecer en ella, cubriéndose la cabeza con una almohada. Es decir, en ese caso específico, la cama —un mueble relativamente resistente y bajo— puede ofrecer una protección similar o mejor que intentar moverse a oscuras hacia otro lugar.
No sirve: correr hacia la salida o usar el ascensor
Riesgo comprobado
Los estudios de lesiones por sismos en China, tras los terremotos de Wenchuan y Lushan, documentaron un número importante de fracturas causadas por caídas relacionadas con el pánico, incluidas fracturas de calcáneo por saltos desde alturas durante la huida. Correr durante la sacudida aumenta el riesgo de caídas y de ser golpeado por objetos en movimiento, mientras que los ascensores pueden quedar atrapados por cortes de energía o daños estructurales. La recomendación se mantiene: permanecer donde se está, protegido, hasta que termine el movimiento, y solo entonces evacuar por las escaleras.
En conclusión, la mejor defensa frente a un terremoto no es la leyenda que más se comparte, sino la que más veces ha sido puesta a prueba con datos reales. Practicar agacharse, cubrirse y sujetarse en familia, en el colegio y en el trabajo, y desmontar los mitos que aún circulan en la comunidad, es la forma más efectiva de reducir lesiones cuando la tierra tiembla.
Recomendaciones prácticas
- Al sentir el sismo, agáchese, cúbrase bajo un mueble resistente y sujétese a él hasta que termine el movimiento.
- Si no hay mueble cerca, ubíquese junto a una pared interior, lejos de ventanas, y cubra su cabeza y cuello con los brazos.
- Si está en la cama, permanezca en ella y cúbrase la cabeza con una almohada en lugar de salir corriendo a oscuras.
- No corra hacia la salida ni use el ascensor durante la sacudida; evacúe por las escaleras solo después de que termine el movimiento.
- No se pare en el marco de una puerta ni busque el "triángulo de la vida"; ambos consejos carecen de respaldo en la construcción moderna.
- Si vive cerca de la costa y la sacudida es fuerte y prolongada, evacúe a zonas altas de inmediato por posible tsunami.
- Practique el protocolo en familia y en su comunidad al menos una vez al año; la repetición es lo que lo convierte en un reflejo útil en el momento real.
Bibliografía
- Peek-Asa C, Ramirez M, Seligson H, Shoaf K. Seismic, structural, and individual factors associated with earthquake related injury. Injury Prevention (BMJ Journals). 2003;9(1):62-66. Disponible en: pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12642562
- Mahue-Giangreco M, Mack W, Seligson H, Bourque LB. Risk factors associated with moderate and serious injuries attributable to the 1994 Northridge Earthquake, Los Angeles, California. Annals of Epidemiology. 2001;11(5):347-357. Disponible en: pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/11399450
- Tang B, et al. Earthquake-related injuries among survivors: A systematic review and quantitative synthesis of the literature. International Journal of Disaster Risk Reduction (ScienceDirect). 2017. Disponible en: sciencedirect.com
- Liang J, et al. Comparison of injury epidemiology between the Wenchuan and Lushan earthquakes in Sichuan, China. Journal of Evidence-Based Medicine / PubMed. Disponible en: pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25517653
- Bulut M, et al. Risk factors for death and injuries in earthquake: cross-sectional study from Afyon, Turkey. Croatian Medical Journal / PubMed. Disponible en: pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16100765
- Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Safety Guidelines: During an Earthquake. Disponible en: cdc.gov/earthquakes
- Petal M. Douglas Copp — Worse Than Urban Legend: Dangerous Advice. Earthquake Country Alliance / disaster education research. Disponible en: earthquakecountry.org

Comentarios