Pueden los hospitales tornarse adversos al paciente?: El # sindrome de hospitalismo
El síndrome de hospitalismo en adultos-en otro momento nos referiremos al síndrome en los niños- o discapacidad asociada a la hospitalización , es una experiencia clínica que va más allá allá de la causa original de ingreso, manifestándose como un deterioro funcional, físico, cognitivo y emocional que se desarrolla durante y después de una hospitalización aguda en personas adultas, especialmente en las mayores de 65 años, aunque no existe un consenso único sobre una definición diagnóstica universal, la evidencia científica lo caracteriza como una pérdida de independencia en actividades básicas de la vida diaria (como caminar, bañarse o vestirse) y una reducción de la reserva fisiológica que no se explica completamente por la enfermedad que motivó el ingreso, sino por el propio proceso hospitalario y sus estresores biológicos y psicosociales.
Desde una perspectiva humana, este síndrome representa la vulnerabilidad de nuestra biología y psicología cuando un entorno diseñado para curar como lo es el hospital, por su propia dinámica de inmovilidad, interrupción de rutinas, cambios en la medicación y estrés emocional, puede convertirse en un factor de riesgo para el paciente. Los profesionales reconocen que la internación aunque necesaria, puede afectar la confianza del individuo, su autonomía y su sentido de dignidad, con repercusiones que persisten mucho después del egreso.
Factores de riesgo:
La probabilidad de desarrollar hospitalismo no es uniforme, sino que depende de la interacción entre la condición previa del paciente y los factores inherentes al evento hospitalario.
Factores relacionados con el paciente:
El riesgo cree con la edad, en parte por la menor reserva funcional y mayor prevalencia de comorbilidades. Las personas con limitaciones en actividades de la vida diaria o desnutrición tienen mayor probabilidad de deteriorarse. La presencia de varias enfermedades crónicas y estados de fragilidad aumenta la vulnerabilidad. El reposo en cama y la falta de estímulo físico son causas centrales de pérdida de masa muscular y funcionalidad. La estancias más largas incrementan la exposición a estresores hospitalarios y complicaciones. La polifarmacia y la administración de medicamentos sedantes o con efectos secundarios aumentan el riesgo de delirium y caídas.
Eventos adversos intrahospitalarios: Delirium, infecciones, caídas y complicaciones de piel o nutrición son frecuentes de deterioro funcional.
Factores protectores:
Promover la actividad física ajustada a cada paciente durante la hospitalización reduce la pérdida de fuerza y funcionalidad. Mantener un estado nutricional óptimo favorece la conservación de masa muscular y la recuperación post-egreso. La presencia de familiares, un ambiente orientador y estimulación cognitiva favorecen la resistencia psicológica al estrés hospitalario y la recuperación funcional. Programas que integran fisioterapia, evaluación geriátrica integral, optimización de medicación y cuidados centrados en el paciente son más eficaces que las intervenciones aisladas.
Manejo actual del síndrome:
Se basa en un modelo proactivo centrado en la persona y multidisciplinario que incluye:
1.Prevención proactiva.
Es ele eje del manejo actual. Evaluar la funcionalidad, el riesgo de caídas, la nutrición y el estado cognitivo permite diseñar planes personalizados de cuidado. Actividades de fisioterapia desde el primer dia reduce el desacondicionamiento físico. Reviar la medicación para evitar los de alto riego de efectos adversos, especialmente en adultos mayores. Adecuar el amiente hospitalario para favorecer la orientación , la movilidad y la interacción social.
2.Manejo durante la hospitalización.
Mas allá de tratar enfermedades, promover actividades que mantengan independencia y participación del paciente en su cuidado. Protocolos que reduzcan la privación sensorial, mantengan horarios regulares de sueño y aseguren iluminación adecuada. Suplementación nutricional personalizada según requerimientos.
3.Seguimento post egreso.
El paciente amerita un plan de alta individualizado: Cuidados en casa, rehabilitación ambulatoria y seguimiento de la funcionalidad.
El síndrome de hospitalismo nos recuerda que la salud no se limita a la ausencia de enfermedad sino a la preservación de la dignidad, la autonomía, la función y la identidad de la persona en un contexto médico. La hospitalización dee ser una pausa segura y restauradora en la vida del paciente, no un evento que lo debilite física o emocionalmente. Adoptar modelos de cuidado que reconozcan la complejidad humana integrando mente, cuerpo, espíritu, emociones, energía y entorno, es la mejor protección frente a este síndrome que paradójicamente nace dentro de los espacios destinados a curar.
Referencias bibliográficas
1. Spitz, R. A. (1945). Hospitalismo: La génesis de los trastornos psiquiátricos en la primera infancia. En Estudio psiquiátrico de los niños 1, 53-74
2. Bowlby, J. (1969). Adjuntos. En adjuntos, vol 1. New York: Basic Books.
3, Organización Mundial de la Salud (OMS). (2004). Prevención de infecciones asociadas a
atención sanitaria. Ginebra: OMS.
4. Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia. (2016). Política de humanización de la atención en salud. Bogotá, D.C.

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